PENCCAINDABOX: EL PRINCIPIO. Breves notas de lo que ha sido una jornada aún inacabada.

Atardece en el primer día de PENCCAINDABOX, esperando a disfrutar dentro de un rato con Los Voluble, y encuentro un momento para mirar atrás y comprender dónde estamos metidos… la palabra que más resuena es El PRINCIPIO.

Principio porque hemos estrenado la mañana de la mano de Mercedes Boronat (para algunos de nosotros un maravilloso reencuentro), maestra que nos ha abierto las puertas para disponer nuestro cuerpo y mente en un contexto de libertad y potencialidad creadora usando el movimiento, la respiración y las endorfinas. Un principio, por tanto, que nos facilita la disponibilidad a comenzar un camino cuya puerta es una caja cerrada.

La Primera Caja, la que supone el comienzo de una aventura.

La caja de Hildegart Devuyst contenía un libro y una carta: “A coreographer handbook”, de Jonathan Burrows, y dos hojas manuscritas de H. Devuyst.  Curiosamente, cosas de la serendipia, el libro comienza hablando de la dificultad de los principios y de muchos temas más relacionados con el proceso de creación de un espectáculo; la carta de nos invitaba a leer el libro  y posteriormente desarrollar un trabajo físico atendiendo a conceptos como memoria, historia y contexto personal. En dos palabras: folclore y tradición.

Y las dificultades inherentes a un principio se manifestaron:

  • Estamos en un espacio de encuentro donde hay que empezar desde cero.
  • Somos participantes con trayectorias diversas e incluso procedentes de distintas disciplinas.
  • Nos enfrentamos a la lectura en inglés del libro, acto que en sí mismo genera un ámbito de trabajo donde se revela la vulnerabilidad de cada uno y al mismo tiempo enriquecedor por los conceptos que nos aporta.
  • Afrontamos la necesidad de averiguar “qué es lo que tenemos que hacer”.

Pero buscamos las estrategias para activar la acción:

  • Decidimos comenzar con el trabajo de movimiento acordando que cuatro de los compañeros nos enseñarán los rudimentos básicos de danzas tradicionales: la Chacarera argentina, los Verdiales malagueños, y unas nociones de bailes tradicionales alemanes adaptados a las sevillanas corraleras.
  • Destinamos una parte del tiempo a aprenderlos. Descubrimos que trabajar con ese material conlleva un estado de alegría y constatamos lo semejantes que son a pesar de los lugares tan distantes de los que proceden.
  • Empleando esas armas planteamos una improvisación que pretende investigar a dónde nos llevan esas pautas acompañados por la lectura de algunos fragmentos del libro.

Finalmente, después de sacar conclusiones sobre lo que el trabajo nos ha aportado, aceptamos que el proceso vivido deja abiertos interrogantes, expectativas y un campo de acción que, seguramente, la serendipia se encargará de volver a  ponerlo en nuestro trayecto de esta semana.